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Rossi demuestra que sigue siendo el mejor |
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lunes, 19_abr_2004 |
Llegó roto, exprimido al límite. Se sentó, lloró con el casco puesto, besó a su Yamaha, su nuevo 'jugete', pero no pudo decirse asímismo otra cosa de que es el mejor, el más grande. Antes con el ala dorada, ahora en la del diapasón, Valentino Rossi, está fuera de concurso como piloto. Con una victoria trabajada al límite, en un ejercicio de ambición suprema, el príncipe italiano demostró a las otroras todopoderosas Honda que lo van a tener crudo para bajarle de lo más alto del cajón. A Biaggi, la sombra negra permanente, lo condenó a ser segundo. Y a Sete Gibernau no le quedó mas remedio que el tercer puesto, escoltando el cara a cara apasionante, entre italianos y enemigos íntimos, de la cabeza.
Como dice la ranchera: "Porque sigo siendo el rey". Desde el primer viraje Rossi dejó claro que los tiempos marcados en los entrenamientos no eran fruto de la casualidad. Con el peso no ya sólo de la defensa del título, sino con las dudas y el debate sobre su rendimiento en Yamaha como compañero de carrera, Valentino marcaba la pauta desde el inicio. Como si tuviera su imbatible Honda de siempre.
Respondieron bien Biaggi y Gibernau, que sabedores de que al campeón no se le puede dejar un solo metro, cogieron su estela sin dejar que se marchara. Pronto, sin dar opción al resto de pilotos, el trío de cabeza se escapó imponiendo un fuerte ritmo. Precisamente fue ese ritmo el que provocó que Gibernau perdiera terreno, quedando descolgado, centrando la atención por la victoria en un duelo de italianos.
Y como pese a compartir patria el ambiente entre ambos pilotos no hace otra cosa sino emanar tensión y rivalidad, del duelo por el primer puesto saltaban chispas. Biaggi se pegó a la rueda trasera de Rossi tratando de terminar con su hegemonía. Valentino, con más dificultades de las queridas en su puente delantero a la hora de encarar las curvas, aceleraba antes que su rival en las entradas en recta, resistiendo los continuos envites. |